Esa voz que te dice que no vales, que lo has hecho mal o que deberías ser distintao no eres tú. Es un pensamiento, uno muy insistente, pero un pensamiento al fin y al cabo. Este ejercicio te pone cara a cara con él en 4 situaciones cotidianas y una completamente tuya, para que veas cómo sueles responderle.
Separar el pensamiento autocrítico de tu identidad, tratarlo como una voz con la que puedes dialogar y no como una verdad sobre ti, es la base de la defusión cognitiva y de la externalización del problema en terapia narrativa: “el problema no eres tú, es la voz”.
No hay una única forma correcta de responderle. Este ejercicio te ayuda a notar tu patrón habitual, y a probar una alternativa, si te sirve.
No hay una respuesta correcta. Elige la que más se parezca a como la sientes normalmente.
Vamos a hacer lo mismo, pero con una situación real tuya, de las que tu Crítico Interno suele aprovechar.
Describe la situación con tus palabras, tal como la vives.
Escribe la frase tal cual te la dice, con sus propias palabras.
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Cuando la voz vuelva a aparecer, en vez de creerla o de pelear con ella, prueba a decirle algo así:
“Ya te he oído. Gracias por intentar protegerme, pero ahora mismo no te voy a hacer caso.”
No hace falta que te la creas al 100% la primera vez. La defusión es una habilidad que se entrena, no un interruptor.
Si el Crítico Interno aparece con frecuencia, no hace falta que aprendas a callarlo tú solao. En consulta trabajamos justo esto: de dónde viene esa voz y cómo cambiar la relación que tienes con ella. Cuéntame cómo te ha ido con el ejercicio, sin compromiso.
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